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El triángulo
equilátero, han dicho ellos, es el símbolo del viejo lema trinitario
de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Los dos mares
abiertos, el espíritu de un pueblo en constante y solidaria comunión
con las demás naciones libres. Los cinco colosos volcanes, surgidos
en una fragosa entraña, significa la bravura de la raza, las
disgregadas parcelas de la Patria Grande y el principio de nuestra
nacionalidad, enfatizado en la leyenda que circunda el dibujo.
El cielo lleno de luminosa transparencia, representa la gloria, el
heroísmo y el sacrificio por la Libertad. El gorro frigio coronado
por la leyenda que consagró nuestra soberanía, el símbolo de la
liberación del yugo extranjero. El iris de paz, el sendero por el
cual debe marchar Centro América hacia la consecución de su elevado
destino. Las cinco banderas, en las que se conservan los colores de
la enseña federal, la herencia de nuestros próceres y el sueño de
Morazán.
Los catorce gajos de los ramos de laurel representan a los 14
departamentos de la República y son una exaltación de la gloria que
aspiran por el camino de la paz, el trabajo y el progreso. Sobre la
base que une los ramos, aparece la leyenda "DIOS, UNIÓN, LIBERTAD"
que concreta nuestra creencia en un Poder Superior que todo lo
gobierna, la unidad y armonía que exige la marcha de la familia
salvadoreña hacia un destino mejor y el indomable espíritu
libertario del pueblo, que ha preferido la lucha desigual y la
muerte, a la subyugación extranjera. |